
En medio del bosque, un niño y un árbol entablan una amistad profunda. El árbol lo ama con ternura, le ofrece sus ramas para columpiarse, su sombra para descansar y sus frutos para comer. El niño juega, rÃe y disfruta… hasta que crece.
A medida que el niño se convierte en joven, adulto y finalmente anciano, regresa al árbol en busca de ayuda en diferentes momentos de su vida. El árbol, siempre generoso, le da todo lo que tiene: sus manzanas, sus ramas, su tronco… hasta quedar convertido en un simple tocón.

Pero incluso entonces, el árbol sigue ofreciendo lo que puede: un lugar donde sentarse y descansar.
Es una historia sencilla y poética que, sin moralismos, nos habla de amor incondicional, generosidad y la relación entre dar y recibir. Un relato que invita a reflexionar sobre nuestras propias relaciones con las personas que queremos… y con la naturaleza.
Reflexión para después de leer:
El árbol de esta historia es mucho más que un árbol: representa a todas las personas que nos quieren sin condiciones y que están siempre ahà para apoyarnos, incluso cuando no siempre lo agradecemos como deberÃamos. Puede recordarnos a nuestros padres, abuelos, maestros… o incluso al propio amor de la naturaleza por nosotros.
Pero también nos hace pensar: ¿hasta dónde es bueno dar sin pensar en uno mismo? ¿Y hasta dónde es justo pedir tanto sin devolver nada?
Es un cuento para hablar del equilibrio entre dar y recibir, y de cómo cuidar también a quienes nos cuidan.




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