
Cada rama de este árbol, como ya sabéis, guarda historias que merecen ser contadas, aunque a veces lleguen envueltas en silencios o recuerdos dispersos. Podéis ver en la foto a vuestra tatarabuela Luisa y al tatarabuelo Daniel. No llegué a conocerlos —y papá apenas nos habló sobre ellos—, pero algunos detalles de sus vidas si los conozco pues he investigado y preguntado a algunas familiares.
En la fotografía que conservo, el tatarabuelo Daniel aparece muy elegante, como salido de una película del Oeste, ¿verdad?
Era coheter —cohetero, en castellano—, un oficio relacionado con la fabricación y el lanzamiento de cohetes y fuegos artificiales, muy típico en las fiestas tradicionales valencianas.

En Valencia, los castillos de fuegos artificiales son muy populares, y estoy seguro de que algún día disfrutaréis de un espectáculo de colores y sonidos iluminando el cielo (si no lo habéis hecho ya).
¡Pero recordad!: los petardos y la pólvora pueden ser peligrosos, y solo deben manejarlos personas responsables y expertas.
“Cuando lo hagáis, pensad en vuestro tatarabuelo Daniel y en su emocionante trabajo”.
La tatarabuela Luisa, por su parte, fue una mujer muy trabajadora que sacó adelante a siete hijos. Aunque no conozco muchas cosas sobre su vida, puedo imaginar su fortaleza y su esfuerzo diario al cuidar de una familia tan numerosa. Vivían en una casa cueva en Paterna, Valencia.

Hace muchos años la visité con papá, aunque apenas la recuerdo me pareció un poco triste pues estaba abandonada.
Sabed que, estas viviendas excavadas en la tierra eran humildes, pero ingeniosas. ¡No deben confundirse con las cuevas primitivas de tiempos de nuestra antepasada Ukla!.
En su interior se excavaban estancias completas para vivir cómodamente: cocina, dormitorios, salón con chimenea y espacios para jugar. Además, mantenían una temperatura agradable todo el año, tanto en verano como en invierno.
Os he dibujado un ejemplo de cómo eran estas casas cueva, para que podáis imaginar mejor ese rincón de nuestra historia.
Hoy en día, algunas personas eligen vivir en casas cueva porque son sostenibles y respetuosas con la naturaleza. Pero en aquellos tiempos, solían habitarlas las familias más humildes.
🌿 Importante:
No debemos sentir vergüenza por ello, sino orgullo. Estas viviendas son un símbolo de resiliencia y del esfuerzo de nuestras antepasadas por cuidar a sus familias en cualquier circunstancia.




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