¿Y si la memoria se va perdiendo?

Duración: 45 a 60 minutos
Edad recomendada: A partir de 8 años
Participantes: Mínimo 2 personas (ideal: familia completa o grupo intergeneracional)
Materiales: Papel, lápices de colores, cuerda o lana, tijeras, cinta adhesiva
🎯 Objetivos
- Favorecer la expresión emocional y la empatía hacia las personas mayores.
- Reflexionar sobre cómo acompañar sin juzgar ni corregir.
- Reforzar los vínculos familiares a través del diálogo y la creatividad.
- Valorar la importancia de la ternura y la presencia en momentos de confusión o tristeza.
🌀 Parte 1: El huracán invisible (10 min)
1. Reflexión guiada:
Cada participante imagina cómo se siente una persona que está triste o desorientada, como si estuviera dentro de un huracán.

Preguntas para compartir:
– ¿Alguna vez te has sentido así?
– ¿Cómo es ese huracán? ¿Hace ruido? ¿Te deja ver?
– ¿Qué te ayudó a salir de él?
2. Dibujo simbólico:
En un papel, cada persona dibuja su huracán personal con colores, trazos o palabras. No tiene que ser bonito: tiene que ser sincero.
🧵 Parte 2: La cuerda que ayuda (15 min)
1. Recorte de la cuerda:
Cortad una cuerda real (lana, hilo grueso o similar) de unos 30–50 cm.
Escribir en pequeñas etiquetas o papeles:
- Un gesto que da calma (una caricia, una canción, un silencio…)
- Una frase que ayuda (“Estoy contigo”, “No estás sola”, “Me gusta escucharte”)
- Algo que puedes hacer cuando alguien está triste
2. Montaje de la cuerda emocional:
Pegad esas pequeñas notas a la cuerda. Será la cuerda que ayuda a salir del huracán. Se puede colgar en la pared o guardar en una caja especial de “recuerdos que calman”.
🤝 Parte 3: No corrijas, acompaña (10 min)
1. Escena de teatro en casa:
Representad dos situaciones:
- Una persona mayor repite una historia.
- Otra está callada mirando por la ventana.
Primero, reaccionad de forma automática (corrigiendo, cambiando de tema). Luego, repetidlo acompañando con ternura y sin juicio.
2. Pregunta final:
– ¿Qué diferencia hay entre corregir y acompañar?
– ¿Cómo te sentiste en cada versión?
✍️ Parte 4: Mensaje en la tormenta (10 min)
Cada persona escribe un mensaje breve para alguien mayor que conozca (real o imaginario), comenzando por:
- “No estás sola…”
- “Yo estaré contigo aunque no recuerdes…”
- “Cuando te sientas en medio del huracán, piensa en mí…”
📌 Se puede decorar y colocar en un lugar especial de la casa (frigorífico, cabecero, espejo).
A veces pensamos que para ayudar a alguien que se siente triste o perdido hace falta encontrar las palabras exactas, tener una solución, o decir lo correcto. Pero lo que esta actividad nos ha enseñado es que acompañar no significa arreglar, sino estar.
Las personas mayores, como Doña Maru o como tantas figuras queridas de nuestras vidas, no siempre necesitan respuestas. A menudo solo necesitan que alguien les sostenga la mano cuando el viento arrecia dentro de su memoria.

El huracán puede ser la soledad, el olvido, la tristeza o la confusión. Pero también puede ser la prisa de los demás, las interrupciones o la falta de escucha.
Y frente a ese huracán, una cuerda sencilla —hecha de gestos, palabras amables o silencios compartidos— puede marcar la diferencia.
Este taller nos invita a reconectar con la ternura, con la paciencia, y con el valor profundo de las historias que aún habitan en quienes amamos.
📌 Para llevarnos a casa:
- Escuchar con el corazón es más importante que corregir con la razón.
- No es necesario comprenderlo todo para acompañar con respeto.
- El tiempo compartido, aunque sea en silencio, es un regalo que no se olvida.
- Las niñas y los niños también pueden ser faros en la tormenta.




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