
Esta mañana, mientras desayunaba leyendo las noticias, una imagen se me quedó clavada: una madre palestina sentada junto a su hijo desnutrido, Youssef, que sufre parálisis cerebral. Refugiados en una escuela en Ciudad de Gaza, sus ojos lo decían todo: el hambre, la desesperanza, la espera infinita.
Leí que la ONU ha calificado la situación como una crisis humanitaria extrema. “Las personas en Gaza no están ni vivas ni muertas, son cadáveres andantes”, dijo Philippe Lazzarini, jefe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Y lo peor es que no es una metáfora: más de 113 personas han muerto de hambre, muchos de ellos niños. Hay 6.000 camiones cargados con alimentos y medicinas esperando entrar desde Egipto y Jordania, retenidos a la espera de permisos. Pero la frontera no se abre.
(Fuente: El País, 24/07/2025 – información recogida de Reuters, BBC y declaraciones de la UNRWA)
🌍 Lo que ocurre cuando el mundo calla
En un rincón del mundo, los niños mueren por falta de comida. Los hospitales están en ruinas, los cooperantes sobreviven con un plato de lentejas al día y, aun así, siguen trabajando hasta el desmayo. Uno de cada cinco niños en Gaza está desnutrido. Uno de cada cinco.
Como educador social, me pregunto a menudo cómo explicar esto a los jóvenes con los que trabajo. ¿Cómo contarles que, mientras ellos luchan por integrarse, crecer, buscar un futuro, otros niños de su edad solo luchan por sobrevivir un día más? ¿Qué podemos hacer nosotros desde aquí?
🕊️ La paz no puede construirse sobre escombros ni con el estómago vacío
Hamás ha respondido a la última propuesta de alto el fuego, según Reuters, exigiendo garantías para que no se reanude la guerra una vez pasada la tregua, y pidiendo que la distribución de ayuda humanitaria vuelva a manos de organizaciones civiles y no militares. Israel, por su parte, ha retirado momentáneamente a su equipo negociador de Doha para consultar las propuestas en su país. Mientras tanto, la ayuda no entra, y el sufrimiento sigue creciendo.
🌱 ¿Y nosotros qué?
Sé que desde aquí no podemos detener una guerra. Pero podemos alzar la voz. Podemos educar para la paz, promover la compasión, ayudar a comprender a nuestros hijos e hijas que el dolor humano no tiene fronteras.
Podemos enseñar que la empatía no se queda en casa: viaja en palabras, en gestos, en decisiones de compra, en la forma en que explicamos el mundo.
🧭 Consejo del abuelo Po:
No permitas que la distancia apague tu conciencia. Lo que hoy ocurre en Gaza no es ajeno a nosotros. Si podemos mirar al dolor sin volver la cara, si podemos hablar de ello en familia, en la escuela, en nuestro trabajo… ya estamos sembrando algo diferente.
Porque los niños, en cualquier parte del mundo, merecen vivir. No solo sobrevivir.
Po
📌 Fuentes: El País (24/07/2025), Reuters, UNRWA, BBC News




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