
El día 28 de junio, el mundo celebra el Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, una fecha para recordar que ser quien eres nunca debería dar miedo ni vergüenza, y que la diversidad es una riqueza, no un problema.
Este día no es una moda ni un invento reciente: conmemora los disturbios de Stonewall, ocurridos en Nueva York en 1969. En aquellos tiempos, la policía asaltaba bares donde se reunían personas homosexuales, trans y otras minorías, solo por ser quienes eran. Una noche de junio, la gente dijo basta y se defendió. Aquella protesta marcó el inicio del movimiento moderno por los derechos LGTBIQ+. Por eso, cada año, el 28 de junio recordamos esa valentía.
También vemos estos días muchas banderas arcoíris ondeando en las calles. Esa bandera fue creada por el artista Gilbert Baker en 1978, y representa precisamente eso: la diversidad humana y el orgullo de vivirla sin esconderse. Cada color tiene su significado: la vida, la salud, la luz del sol, la naturaleza, la paz, el espíritu… todos juntos forman un símbolo de esperanza y alegría.
En los últimos años, hemos avanzado mucho en el respeto hacia las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queer. Las leyes han cambiado, las calles se llenan de colores, y las nuevas generaciones reclaman un mundo más justo e inclusivo. Pero todavía hay quien sufre burlas, violencia o soledad, simplemente por amar o sentirse de una forma distinta a la mayoría.
Desde aquí, en este rincón de memoria y reflexión que es abuelopo.com, quiero dejar un mensaje sencillo y firme para mis nietas, mis nietos y para quienes me lean: nunca tengáis miedo de ser vosotras y vosotros mismos.
Ser diferente no es un defecto. Es una manera única de aportar luz al mundo. La dignidad no tiene condiciones, ni orientaciones, ni etiquetas. La dignidad es inherente a todas las personas.
Recuerdo cuando, de joven, en la España de los años 70 y 80, casi nadie hablaba de esto. La represión era fuerte, los insultos eran cotidianos y muchos vivían escondiéndose. Hoy vemos banderas arcoíris en los balcones y en las manos de quienes exigen respeto. Es hermoso ver a tantas personas mayores que, por fin, pueden vivir su amor en libertad, y a tantas personas jóvenes que no aceptan la intolerancia como algo “normal”.
Por eso, cada vez que veo un desfile del Orgullo, pienso que no solo celebramos la diversidad, sino también el valor de quienes lucharon antes por abrir camino: las que fueron humilladas, las que se escondieron, las que alzaron la voz y las que callaron por miedo. Hoy estamos de pie sobre los hombros de esa gente valiente.
En mi opinión, los valores que este día representa no son solo para quienes forman parte del colectivo LGTBIQ+: son valores universales. Son un recordatorio para toda la sociedad de que el amor, la empatía y la libertad son derechos que tenemos que defender juntos.
Así que: sed siempre vosotros mismos. Amad con ternura. Defended a quien lo necesita. No calléis ante la injusticia. Y recordad que, por pequeña que sea, cada acción que hagamos para respetar a los demás cambia un poquito el mundo.
¡Feliz Día del Orgullo!
Que nunca nos falten colores para pintar la vida.
💚José Poveda




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