
Una grieta que se ensancha
Hay palabras que deberían estar a salvo en el corazón de una escuela: respeto, convivencia, diversidad, pensamiento crítico. Sin embargo, en los últimos años asistimos a una colonización sutil —y a veces descarada— de los espacios educativos por discursos que siembran miedo, polarización y odio.
El populismo de ultraderecha ha aprendido a vestirse con los ropajes de la “libertad de expresión”, pero lo que realmente busca es erosionar el alma democrática de la educación.
📚 ¿Qué está ocurriendo en nuestras aulas?
Desde proyectos de “pin parental” hasta campañas contra contenidos de igualdad, se está impulsando una ofensiva cultural que busca recortar el papel transformador de la escuela. El discurso es claro: la escuela no debe “adoctrinar”, cuando en realidad lo que se está pidiendo es censurar todo lo que cuestione la norma, el poder o los privilegios.
- Se criminaliza la educación afectivo-sexual.
- Se cuestionan los talleres sobre igualdad de género.
- Se alienta el miedo a la diversidad como si fuera una amenaza.
- Se persigue al profesorado por enseñar derechos humanos.
Todo esto ocurre mientras crecen las agresiones LGTBIfóbicas, los delitos de odio y el racismo estructural sigue invisible en los libros de texto.
🧠 Una batalla por la conciencia crítica
La escuela —cuando cumple su verdadera función— no adoctrina, emancipa. Invita a pensar, a contrastar ideas, a convivir con lo diferente. La educación no debe ser neutral frente a la injusticia: debe posicionarse del lado de la dignidad, de los derechos, del pensamiento libre.
Pero eso incomoda. Porque el pensamiento crítico molesta a quienes desean imponer su visión única del mundo. Por eso, el objetivo es claro: convertir la educación en un espacio domesticado, donde el miedo sustituya al diálogo y la obediencia reemplace a la reflexión.
👣 ¿Qué podemos hacer desde la educación social?
Desde la acción socioeducativa, tenemos una responsabilidad crucial:
- Defender la escuela como un espacio democrático y diverso.
- Fortalecer el pensamiento crítico desde edades tempranas.
- Acompañar a adolescentes que viven su identidad con miedo.
- Reivindicar el papel del educador como agente de cambio y no como mero vigilante.
La neutralidad ante el odio es complicidad. No basta con enseñar contenidos, hay que educar desde una ética de los cuidados, de la justicia, del compromiso.
🌱 Sembrar futuro
Decía Paulo Freire que “la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Por eso debemos cuidar la escuela como se cuida una semilla: con mimo, con coraje, con esperanza.
En un tiempo donde el odio se disfraza de opinión, la mejor respuesta es una comunidad educativa que abrace, que escuche y que enseñe a pensar.
Po




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